La pobre está perpleja. Y lo que me jode de verdad es que encima nos ha costado dinero a Madrid llevarla. No sólo el viaje, es que parece que hemos tenido que pagar una pasta para que la recibiesen.
Esta criatura (Ayuso) empezó hace un tiempo una cabalgada infernal y va a terminar en el barranco desnucada. Lo malo es lo que se nos lleva por delante.